Antes de elegir la flor hay que resolver una pregunta que casi nadie se hace: ¿las van a dejar entrar?
En muchos hospitales españoles la flor natural no pasa de recepción en determinadas plantas. Así que lo primero es llamar, y lo segundo, elegir algo que funcione en una habitación pequeña, compartida y con alguien que puede estar mareado.
¿Qué flores se le regalan a un enfermo?
A un enfermo se le regalan gerberas, astromelias, claveles y girasoles, en tonos amarillos, naranjas y rosas. Se eligen por tres motivos prácticos: casi no huelen, aguantan bien en una habitación con calefacción y transmiten ánimo sin la carga de un ramo romántico o de duelo.
Antes de nada: llama al hospital
Esto ahorra un viaje y un disgusto.
En UCI, reanimación y unidades de trasplantes no se admiten flores, prácticamente en ningún hospital. En plantas de oncología y hematología suele haber restricción también, porque un paciente inmunodeprimido no puede exponerse a la tierra ni al agua estancada, que son un medio de cultivo perfecto para hongos y bacterias.
En planta normal lo habitual es que sí se permitan, pero cada centro tiene sus normas y algunos han ido restringiendo por alergias de los compañeros de habitación.
Una llamada de un minuto al control de enfermería lo resuelve. Y si la respuesta es que no, la alternativa buena es mandarlas a su casa para que las encuentre al volver, que además es cuando más sola se siente la gente.
Las cuatro que mejor funcionan
Gerbera. Es la flor de «que te mejores» por excelencia y con razón. No huele nada, viene en amarillo, naranja, rosa y rojo intenso, y tiene una cara abierta y redonda que se lee como alegría sin ser infantil. Tienes sus colores en el significado de las gerberas y las disponibles en gerberas.
Astromelia. La que más aguanta, entre diez y catorce días, y sin aroma. Es la mejor opción si el ingreso va para largo o si sabes que nadie va a estar cambiándole el agua. Va explicada en la astromelia.
Clavel. Dura dos o tres semanas, cuesta poco y huele muy suave. En una habitación compartida es de las más seguras.
Girasol. Si la persona es de las que agradecen algo con energía, no hay nada mejor. Ocupa mucho, eso sí, así que solo si la habitación tiene sitio.
El amarillo funciona especialmente bien aquí, y no por casualidad: es el color que más asociamos con ánimo y recuperación.
Lo que no hay que mandar a un hospital
Nada que huela fuerte. Lirios, nardos, jacintos y algunos crisantemos. En una habitación de doce metros cuadrados un aroma intenso se vuelve agobiante en una hora, y a alguien con náuseas le puede resultar insoportable. Además está el compañero de habitación, que no ha elegido ese olor.
Lirios, también por el polen. Sus estambres sueltan un polen naranja que mancha sábanas y ropa y no sale con lavado normal.
Ramos enormes. La mesilla de un hospital mide lo que mide, y compite con el vaso, el móvil, las gafas y la comida. Un ramo grande acaba en el suelo o en el pasillo.
Ramos sin jarrón. Este es el error más común. En un hospital no hay jarrones, y la enfermera no va a buscarte uno. Manda siempre algo montado en su propio recipiente con agua, tipo centro bajo o caja, nunca un ramo suelto envuelto en papel.
Rosas rojas, salvo que seas la pareja. Fuera de ese caso el mensaje se lee raro.
Qué escribir
Ligero y corto. En una habitación de hospital la solemnidad pesa mucho.
Funciona bien lo concreto y cotidiano: «Cuando salgas te debo unas bravas» dice más que «te deseo una pronta recuperación», que suena a tarjeta de empresa. Evita el «sé fuerte» y el «todo pasa por algo», que aunque se dicen con buena intención suelen caer mal.
Si te cuesta arrancar, tienes fórmulas en qué escribir en una tarjeta de flores.
Y si es en casa
Cambian dos cosas.
Puedes mandar algo más grande, porque hay sitio y hay jarrones. Y aquí sí tiene sentido una planta en lugar de flor cortada, que dura meses y da algo que cuidar, que a alguien en reposo largo le viene bien.
Lo único que conviene comprobar es si hay gato o perro en la casa. Varias flores comunes son tóxicas para ellos, y el lirio es especialmente peligroso para los gatos. Lo tienes repasado en flores seguras para niños y mascotas.
Preguntas frecuentes
¿Qué se le puede regalar a alguien que está enfermo?
Flores sin apenas aroma y montadas en su propio recipiente con agua: gerberas, astromelias, claveles o girasoles, en amarillo, naranja o rosa. En un hospital no hay jarrones, así que un ramo suelto envuelto en papel acaba en el lavabo.
¿Qué flor representa la sanación?
La gerbera es la más asociada a la recuperación y el ánimo en España, sobre todo en amarillo y naranja. El girasol también se usa mucho por su relación con la luz y la energía. No hay una única flor de la sanación: pesa más el color que la especie.
¿Se pueden llevar flores a un hospital?
En planta normal casi siempre sí, pero en UCI, reanimación, trasplantes y muchas unidades de oncología están prohibidas, porque un paciente inmunodeprimido no puede exponerse a la tierra ni al agua estancada. Conviene llamar antes al control de enfermería.
¿Qué flores hay que evitar para un enfermo?
Las de aroma intenso, como lirios, nardos y jacintos, porque en una habitación pequeña agobian y pueden dar náuseas. Los lirios además sueltan un polen naranja que mancha las sábanas. Y evita los ramos grandes: la mesilla de un hospital tiene muy poco sitio.
¿Es mejor mandarlas al hospital o a su casa?
Si el alta está cerca o el hospital pone pegas, mejor a casa: se las encuentra al llegar, que suele ser el momento más solitario. Si el ingreso va para largo, al hospital, con algo pequeño y en su propio recipiente.
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